Voz Propia, agrupación insignia y gran referente del post punk peruano, acaba de lanzar un nuevo y flamante disco titulado Una Vida Feliz.

Es un trabajo marcado por un hecho triste que ocurrió a comienzos de este año: la partida de quien fuera su bajista, el carismático y entrañable Carlos “Boui” Magán.

Y además, Una Vida Feliz es un álbum cargado de emociones mixtas, con canciones sólidas y con el sonido que siempre los ha caracterizado.

Ha sido producido por Miguel Angel Vidal, cantante y tecladista de la banda. La grabación, mezcla y masterización corrieron por parte de Ramón Escalante, encargado también (junto a Raúl Montañez) de las guitarras voz propianas, todo esto en los Estudios Voz Propia Records.

El diseño, arte y edición digital estuvieron en manos de Ulises Quiroz, quien es también encargado de la batería y las percusiones. La edición física estuvo a cargo de la misma agrupación (la cual se completa con el nuevo bajista Kurt Rothschild) bajo el sello Voz Propia Records.

Con respecto a la presentación de la edición física, tenemos un sobrio digipack de tres cuerpos, con la mayoría del arte y fotografías en blanco y negro, que quizás reflejan el luto de la banda por el compañero caído. De igual manera, el booklet de 16 páginas presenta la misma pulcritud, complementando de manera satisfactoria el empaque final. Nada que reprocharles en esta parte.



Una Vida Feliz

En el marco del 30 aniversario de la banda muchos hechos importantes han sucedido y marcado el lanzamiento de esta placa discográfica.

El primer hecho sin dudar, y el más importante de todos, fue el triste deceso de Carlos Magán, tres días después del fallecimiento de David Bowie, uno de los artistas más influyentes de la música popular.

Con esto la banda perdía a uno de sus músicos fundadores, y por otro lado perdía también a una de sus más importantes influencias musicales.

El segundo hecho importante es el lanzamiento del disco tributo doble, Hasta El Fin: Tributo A Voz Propia, editado por Muki Records y Trilce Discos.  En él participaron 30 agrupaciones de distintos géneros musicales, algo que afianza el legado voz propiano y muestra que tan lejos han calado sus canciones en los diferentes exponentes de la música peruana, no solo limitándose al rock, sino abriéndose paso hacia el crust punk, el ska, el reggae y la música electrónica experimental.



El tercer hecho es el gran concierto que diera la banda por sus 30 años. Allí, además de sus grandes himnos, tocaron las canciones de Una Vida Feliz para el beneplácito del público asistente, fans de siempre y aquellos que recién se conectaban con la banda. Esto fortaleció más la salida del nuevo disco, ya que era algo que muchos esperaban.

Resultaría inútil hacer una pequeña retrospectiva de una banda que todos conocen y aprecian, con canciones que se han convertido en verdaderos himnos del rock heco en Perú y que se cantan a todo pulmón en los conciertos de la agrupación.

Sólo queda decir que ellos están de vuelta para encantar con estas nuevas canciones y con sus melodías de siempre, marcadas por la melancolía y la nostalgia. Lo único que tienes que hacer es dejarte abrazar por su música, permitir que sus sonidos te lleven hacia el infinito.



Una Vida Feliz. Canción por Canción

Abre el disco “Starman”. Es un bello y sublime tributo David Bowie, quien no necesita mayor presentación. La profunda voz de Miguel Angel Vidal, caracterizada por su toque de ironía y melancolía, nos da la bienvenida y nos hace sentir en casa. Espectaculares arreglos de guitarras los que nos entregan el dúo Montañez / Escalante  -y la marcha pausada del bajo de Rotschild- acompañan unos perfectos golpes de batería, cortesía de Quiroz. “Cantando como un Midas / zurrándose en su dios / cantando hasta morir / fue héroe por miles de días”. Grandes líneas dedicadas al maestro Bowie, que resumen lo importante que fue para la música.

Bajamos la intensidad y nos ponemos a luz de vela para escuchar “Una Vida Feliz”, enorme canción que cuenta con una melodía intensa, derrochando nostalgia en cada nota. Nuevamente un trabajo estupendo en la instrumentación y arreglos sutiles que aumentan la carga emotiva del tema. “En algún momento descubrí / que me dejaron de gustar / las canciones triste de amor / las películas europeas de amores imposibles / que a ti sí”. No sé ustedes, pero desde que la escuché no dejo de pensar que estamos ante la nueva “Los Días y Las Sombras”. Todo un nuevo himno voz propiano.

Dragones” es otra de las excelentes rolas que adornan este disco. Aquí siguen las melodías intensas llenas de añoranza. No es una canción triste, al contrario, está cargada de cierto aire de esperanza que hace que uno sienta diferentes emociones. La instrumentación como siempre mostrando maestría al momento de expresar diferentes sensaciones. “Desperté con el sol / y una voz me llamó / fui corriendo hasta ti / y un abrazo encontré”. La letra impecable. Como siempre, poesía hecha canción. Eso es lo que emociona de una banda como Voz Propia.

Continúa “China”, una canción alineada más con el post punk. Aquí tenemos un bajo bien marcado que resalta la fuerza de las disonantes guitarras. El tema no posee la misma fuerza emocional de los tres primeros, como que corta un poco la inspiración de un disco que venía tan bien. Pero ahí estamos, no todo es perfección. Hasta los maestros se equivocan.

Felizmente sólo fue un pequeño exabrupto, porque “Dulce Miel” se encarga de elevar nuevamente el disco a su línea marcadamente pop rock, llena de sutileza y elegancia. Esta canción posee una melodía abrumadora. Es difícil resistirse a sus arreglos y a esa línea vocal casi susurrante y cautivadora. Nuevamente, un estupendo trabajo en las guitarras. La poesía vuelve a inundar el ambiente. “Y la bruma se marchó / el cielo abierto pude ver / tus latidos pude oír / mi corazón le cantará”. Canciones como esta sí que inspiran.



Llegamos a la mitad del disco con la canción más significativa de todas: “Boui”, dedicada al eterno Carlos Magán. El solo hecho de conocer el fin de este tema aumenta la carga emocional. Hace que todo se vuelva más intenso y nostálgico. Incluso aquellos que nunca conocieron a Boui sentirán como la piel se les eriza y el corazón les retumba de la emoción. “Totalmente libre / iluminabas todo / el punk entraba con el aire y el sol / eras mi hermano, mi compinche / te recuerdo con amor”. Esas líneas lo describen absolutamente todo y te generan un nudo en la garganta, incluso, hasta derramar alguna lágrima. No apto para sensibles.

No Me Ato” es una canción con una línea más fuerte, un toque más oscura que las anteriores, con más presencia de sintetizadores y guitarras melancólicas. No es de las mejores del disco, pero marca una línea diferente. En la parte lírica siguen sonando muy bien, esta vez contando una historia sobre aquellas personas que parecen ser el amor perfecto, pero que llegado el momento, simplemente desaparecen sin dejar rastro. “No me ato más / sólo escribió / después de amar / no me ato más / ya se acabó / no dijo más / solo huyó / por celular”. Trágico, pero cosas que pasan muy a menudo.

Un bajo latente nos da la bienvenida a “Desaparecer”, octava canción del disco. Esta vez mostrando un sonido influenciado por el pop rock de los noventas, con una letra desgarradora y arreglos musicales sublimes. Debo confesar que no logra sorprenderme del todo, pues como que no se preocuparon mucho por mantener la línea y flojearon un poco en su intento. No aporta, no logra su cuota ni tiene el poder voz propiano de siempre.

Dentro De Un País” es un tema donde se siente más el rock. Aunque la banda sigue con su línea melancólica, no llega a sorprender del todo. No es una canción mala, pero es plana y baja bastante el nivel. El cambio de vocalista tampoco aporta mucho que digamos para que la canción suene mejor. Incluso podría jurar que no escucho a Voz Propia. Aún con todo, tiene sus momentos de inspiración, como en los solos de guitarra, pero igual no logra transmitir lo suficiente.

Un Nuevo Hogar” es una canción más apacible aún. Pero al contrario de lo que podríamos esperar, esta logra devolvernos a la banda que perdimos en el camino, manteniendo una melodía más oscura y una línea vocal más sombría. “Sabes bien que el futuro era así / hay que ir donde nadie pudo estar / el destino favorece a los niños / el destino favorece a los locos / y a esta nave que va donde nadie llegó jamás”. Esperanza, resignación, todo envuelto en bellas palabras que hacen que aún uno se mantenga conectado a la música.

Seguimos avanzando, ya cerca del final. Y la banda empieza a ver la luz nuevamente. “Esperando” es una bella balada cuya música fue compuesta por Boui. Está llena de guitarras acústicas y arreglos delicados, que mantienen siempre momentos de tranquilidad en cada una de sus notas. “Siempre piensas que él vendrá / mientras tanto, ya cayó el sol / siempre piensas, de acá a un mes mejor / mientras eso ya pasó, se perdió”. Estas líneas podrían funcionar como una clara alusión al cristianismo y su eterno esperar por alguien que nunca aparecerá; o bien podría referirse a una mujer que espera al amor que nunca regresará. Sea lo que sea, son unas buenas líneas.



El disco concluye con la canción más emotiva de todas. “Ahora Que Soy Libre”. Es otra composición de Carlos Magán. Esta vez, metido también en las letras, junto a su compinche Miguel Ángel Vidal. Este tema tiene espíritu de libertad, de paz; es como estar en un lugar muy tranquilo después de haber pasado una tempestad. Es como en la película Forrest Gump, cuando el teniente Dan hace las paces con Dios y se lanza a nadar a un mar en perfecta calma luego de una agitada tormenta. Es lo que se me viene a la mente cuando escucho esta canción, no encuentro otra definición. “Ahora que soy libre / como el sol, como el mar / soy veloz en todo / en correr, en volar / con alas de ultramar / te quiero más / voy más allá”. Perfecta letra de principio a fin y el mejor final que pudieron darle a este disco. Se agradece que hayan guardado uno de los mejores temas del álbum para cerrar con broche de oro.

Comentario final

Una Vida Feliz, en balance, es un buen disco. Aunque hay que reconocer que tiene sus pisadas en falso, lo más importante es que nos trae de vuelta a unos Voz Propia con ganas de seguir deleitando con su música. A pesar de la pérdida irreparable de su bajista, ellos han sabido seguir adelante y han recobrado las ganas de hacer nuevas y estupendas canciones.

No obstante, habría que preocuparse un poquito más a la hora de la edición, pues hay un par de canciones donde existe cierto desfase de tiempo entre la base rítmica y las guitarras. Claro que no es algo muy notorio que digamos, pero tampoco hay que afinar bastante el oído para darse cuenta.

Por lo demás, es un disco que merece ser escuchado, pues,contiene grandes canciones y hermosas melodías. El trabajo en la instrumentación es sencillamente estupendo; la mayoría de temas logra atrapar al oyente en una marea de sonoridades celestiales donde la nostalgia invade los sentidos.

Punto aparte son las letras. Un lugar donde Voz Propia siempre ha demostrado tener las cosas bajo control, ya que es el ingrediente principal para que sus canciones se vuelvan himnos de toda una generación. Pasó con grandes discos como Los Días Y Las Sombras o El Manifiesto y pasa también con Una Vida Feliz. Es algo que definitivamente aumenta la contundencia de la mayoría de cada una de las canciones.

Es un hecho que este disco representa el gran retorno para una banda que ha estado tantos años en carrera. Siempre dando la cara, yendo contra el sistema y todo lo establecido, haciendo la música que a ellos les gusta y ganando miles de seguidores con cada nuevo disco.


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