Han pasado 11 años desde que Danny Caballero (ex Hipnoascención), bajo el alias de Paruro, nos deleitara con su, por entonces, última aventura sónica titulada “La Ópera Del Ruido” (2005). Dos lustros en los que el músico y ruidista estuvo alejado de la escena por diversos motivos que no vienen al caso.

Lo cierto es que Paruro está de regreso con “Remanentes”, una obra que funge las veces de “oasis paralelo de nuevos sonidos” en su discografía, como el mismo lo denominó en una entrevista para la web Perú Avantgarde.

La creación, grabación y producción de este disco corrieron por parte del mismo Danny Caballero, mientras que la edición física estuvo a cargo del sello independiente nacional Discos Invisibles.

Remanentes - Paruro - Portada

En esta nueva placa Paruro se aleja casi por completo de sus paisajes saturados de ruido analógico reciclado con los que experimentó en los tres discos de su primera etapa. Esta vez para adentrarse en los terrenos del ambient, la electrónica experimental y el krautrock.

Además de esto, se centra en la creación de atmósferas densas, generadas por todo tipo de osciladores y sintetizadores puestos al máximo de su capacidad para entregarnos una joya abstracta en estado de máxima pureza.

Los diez tracks que componen la placa brillan tanto por su personalidad como por su sonido expresivo.

Existe cierta conexión entre los cinco primeros cortes, ya que es la parte del disco más orientada a lo abstracto. En ellos el sonido y el ruido se entrelazan de la mano en un deslumbrante baile cósmico.

“Remanentes” de Paruro. Track por track

En “Nubes” se genera esa sensación de vértigo que uno siente al estar en lo alto de una montaña, pero también es lo más parecido a observar las estrellas en una noche con cielo totalmente despejado. Ese momento en el que uno entra en contacto con la naturaleza y que puede hacerse eterno con solo desearlo. Ese instante mágico es lo que representa este corte.

Continúa “Sobre Tu Propia Brisa”, en cuyo comienzo se respiran aires andinos, pero que luego de unos minutos nos sumerge en un gélido caos un tanto asfixiante. La tensión sonora va aumentando sin llegar a niveles exagerados, hasta sumergirse en el silencio absoluto durante minuto y medio. No estoy seguro si el corte fue ideado de esa manera, o solo se trata de una falla de edición, lo cierto es que ese sigiloso final cae a pelo.

El sonido espacial de “Remanentes”, corte titulado como el mismo disco, nos lleva al espacio intergaláctico en un viaje épico donde los sintetizadores se funden en oscilaciones que se repiten infinitamente hasta calar en lo más profundo de nuestra mente. El sonido repetitivo genera cierto tipo de atmósfera relajante perfecta para entrar en trance. Es como un eterno “om”, que nos hace profundizar en nuestra conciencia.

El siguiente track, “Secuencias Infinitas”, suena a estar atrapado en un profundo océano donde la luz del sol brilla por su ausencia y seres bioluminiscentes embellecen con su danza tétrica la oscuridad perpetua. El tiempo parece hacerse eterno cuando uno escucha esta excitante amalgama de sonidos alienígenos.

Con “Pantallas De Ruido” se cierra la primera parte del disco. Este track sigue enredándonos con capas de ruido apacible, caóticas por momentos, pero que se sumergen en un mar de efectos alucinógenos que podrían hacernos delirar. Cabe destacar que en esta primera parte todos los temas tienen una duración casi pareja, oscilando entre los cinco minutos; este es el de menor duración entre todos.

La segunda parte de “Remanentes” está compuesta por cortes que dan un giro casi total en cuanto a sonido, mostrando un lado más electrónico y de cierto modo más convencional, algo totalmente inusual en la discografía de Paruro.

Aquí se asoma en primera instancia, “Tahua Loop”, un track extravagante que posee claras reminiscencias al krautrock alemán. A pesar de lo repetitivo del sintetizador, se trata de un track sumamente emocionante. Es importante no perderse ni un segundo de esta pieza ya que se desarrolla con mucha tenacidad, y además, refresca nuestros oídos luego de la seguidilla ambiental/ruidista presente en la primera mitad.

“Oroya” es el siguiente corte. Aquí el músico presenta una maraña de sonidos que avanzan in crescendo, entrelazándose, y a la vez, desprendiendo nuevos sonidos que aumentan el detalle. Todo este compendio sonoro apela en parte al caos, del que luego sale triunfante gracias a una percusión electrónica que ordena sus andadas mientras van sucediéndose toda clase de efectos y pequeños ruidos que se asemejan a cantos de aves exóticas. La base repetitiva, en conjunto con todo ese mar cáustico de sonidos, genera una sensación de congestión auditiva agradable a los oídos. Definitivamente uno de los picos del álbum.

Con sus más de doce minutos de duración, “Oscura” es una de las canciones mejor estructuradas del disco “Remanentes“, todo esto gracias a un constante beat que marca el camino por donde deben desenvolverse el resto de elementos. Posee intensas capas de ruido y feedback que forman cierta armonía y la convierten en toda una aventura sónica; es más, uno tiene la sensación de estar viajando a través de un túnel sin final, mientras escucha las sigilosas resonancias avanzar sin intenciones de llegar a un final concreto.

“Cinema” genera un aura enigmática, mostrando en un comienzo infinidad de sonidos abstractos que se asemejan a los de una máquina futurista inventada en la ciencia ficción de los años setenta. La intensidad de esta pieza va en aumento emitiendo pulsaciones sonoras de segundo en segundo, como un poderoso pulsar destellando potentes radiaciones al macrocosmos. El viaje astral al que somos sometidos aquí es escalofriante, sobretodo la forma en cómo van mezclándose las sonoridades para concluir en la oscuridad absoluta.

Para finalizar, “Sobre Tus Vuelos” nos presenta otro punto de quiebre en el disco. Aquí el autor se deja seducir por la electrónica downtempo y algo de IDM, logrando el track más convencional del disco, pero no por ello menos emocionante. Todo lo contrario, ya que logra desintoxicar al oyente, entregando frescura y luz al final del túnel. Buen trabajo.

Para finalizar

Remanentes” es uno de los mejores trabajos experimentales de manufactura nacional en lo que va del año 2016, de eso no cabe duda. Representa el regreso triunfal de uno de los artistas de vanguardia más destacados del Perú.

Así mismo, hay que destacar que no es un disco de fácil escucha, sobre todo para aquel que no está acostumbrado a este tipo de manifestaciones sonoras que siempre se resisten a encajar en el común denominador.

Eso sí, si estás al tanto de lo hecho por bandas como Tangerine Dream, Bowery Electric, Autechre o E.A.R., de seguro apreciarás bastante este trabajo, ya que posee muchos elementos de la música de estos actos, sin llegar a copiarlos, reciclando sonidos, puliéndolos y dotándoles de personalidad.



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