KNEI es una agrupación de La Pampa, Argentina. Integrada por Roberto Figueroa (batería), Mauro Lopez (bajo) y Nicolás Lippoli (guitarra y voz).

A ellos se les podría encasillar en el género de rock psicodélico pesado, con notorias influencias del rock setentero de temas extensos y muros de sonido que generan una intensa sensación de vértigo.

Su segundo disco, Juventud De La Gran Ciudad, a pesar de haber sido lanzado digitalmente en diciembre del 2016, fue editado en Perú en formato físico a comienzos de mayo de 2016 por el sello independiente Necio Records, conocido por lanzar trabajos discográficos de bandas que practican psicodelia experimental y stoner rock, tales como Cholo Visceral, Virgen Sideral, El Cerebro De Gregorio Samsa, El Jefazo, Ancestro, Satánicos Marihuanos, entre otros.

Acerca de Juventud De La Gran Ciudad

Este disco fue grabado en Casa Fauna en diciembre de 2015 por Mauro López, Matías Carranza y Leonel Calo. La mezcla estuvo a cargo de Maxi Leivas en la Aldea Records, mientras que el masterizado en cinta fue llevado a cabo por Patricio Claypole en Estudio El Attic. En cuanto al arte de la tapa, la foto estenopeica fue cortesía de Manuel Fernandez. El encargado del diseño y arte fue Ramiro Achiary.

La edición física editada por Necio Records está hecha en formato digipack de cartón con acabado mate y cuenta con un insert de papel donde se han incluido la fotografía, letras de las canciones y créditos.

La placa está compuesta por siete temas. La mayoría de una duración superior a los cinco minutos. En ellos la banda crea diferentes paisajes sonoros dominados por una atmósfera humeante generada por una compacta batería, un bajo profundo, voces ahogadas en reverb y guitarras sofocantes empapadas del mejor rocanrol de la vieja escuela.

Muchos pasajes del disco son una verdadera prueba de destreza para los experimentados músicos de la banda, quienes ejecutan sus instrumentos con total maestría, además de mostrar bastante seguridad y poner énfasis en cada nota que salga expedida.

Por ejemplo, el trabajo en las guitarras es verdaderamente incendiario. Cada riff vertido genera una explosión en cadena de cabezas agitadas de la que nadie saldrá vivo.

Al igual que las guitarras, el bajo posee una precisión milimétrica y un potente groove que dota de vida propia a cada canción. Todo esto sin olvidarnos de los ostentosos golpes de batería, imprescindibles para completar el triángulo de poder de KNEI.



Canción por canción

El disco da inicio con “Juventud De La Gran Ciudad”. Una canción que podríamos definir como once minutos de gloria pura. Arranca muy arrolladora, con fuertes dosis de blues rock brotando a chorros principalmente de sus guitarras. Los demonios del rocanrol van poseyendo lentamente a la banda hasta que entra en trance en una especie de batalla por lograr la perfección. Muchos cambios de ritmo repentinos ejecutados con mucha determinación, generando diversas atmósferas, todas apuntando a demostrar el virtuosismo de la banda. Gran y arriesgado comienzo para esta placa, dejando bien clara la intención impetuosa del trío.



Un lujoso riff de bajo, marca el comienzo del segundo tema del disco, el cual lleva por nombre “Vidas Pesadas”. Aquí KNEI sigue dándole con firmeza al rock duro, con nuevos cambios de ritmo que llenan de suspenso el track, sorprendiendo con cada paso intempestivo que dan, acoplándose a la perfección y saliendo triunfantes y derrochando maestría.

Una atmósfera lisérgica recorre a sus anchas el tercer corte de Juventud De La Gran Ciudad. Titulado “Rock De La Mujer”, aquí las guitarras muestran un groove netamente funky al inicio, para luego tornarse intrínsecas y caóticas. Lo que al comienzo parecía avanzar de manera ordenada, se torna en un laberinto de sonidos inconexos donde reina la anarquía.

“El Inentendido” está dominado por el blues, mostrando ciertas progresiones de acordes que resultan ser toda una exquisitez al oído. Aunque por momentos vuelven a apelar al caos para arrollar nuestros sentidos, por momentos parecen recobrar la cordura ofreciendo pasajes bien elaborados de puro blues rock al mejor estilo setentero. Por otro lado, las improvisaciones van cobrando mayor relevancia conforme avanza el disco, algo que se vuelve marca de la casa.

Avanzamos al quinto tema y suena “Los Demonios”, que no es más que otro pedazo de joya bañada en 50 kilates de puro rocanrol. Si bien presenta algunos cambios de ritmo, aquí la banda se muestra más ordenada al momento de estructurar la canción. El estilo sigue siendo tan demoledor como lo fue al inicio sin dar cabida a vacíos sonoros.

“No Te Asustes Ya Más, Loco” muestra un inicio de tendencia progresiva que luego continua con un estupendo solo de batería. Luego se dará pase a una sección de vena bluesera y brutales solos de guitarra nacidos de una candente improvisación. Los cambios de ritmo particulares de KNEI se hacen presentes para luego concluir en un duelo de guitarras furiosas, extasiadas y acompañadas por una palpitante basé rítmica. Sencillamente sorprendente, uno de los mejores temas del disco sin dudar.

Luego de estimular nuestros sentidos al máximo, “La Tumba” llega para cerrar el disco con lo que mejor sabe hacer la banda, expulsar pútrido y maloliente rock de esos instrumentos, que a esta altura ya se han vuelto majestuosos. En este tema siguen mostrando más de lo aplicado en temas anteriores; riffs candentes, cambios brutales, enérgica batería, bajo penetrante y ese placentero sonido hecho para provocar una sensación extasiante tan real como ir colocado con los mejores alucinógenos.

Comentario final

Este disco es genial por donde se le escuche. El ímpetu puesto por la banda para que todo suene apabullante es digno de resaltar. Las canciones están muy bien logradas, sobre todo los pasajes instrumentales. La manera en que logran sumirse en un completo caos de retorcidas guitarras para luego salir victoriosos con intensas improvisaciones que ponen a prueba el temple de cada uno de los integrantes es algo que de todas maneras hay que aplaudir.

Pero si hay algo que tengo que criticarle a este trabajo discográfico, eso sería la parte vocal. Personalmente no me agrada, soy sincero. En más de una oportunidad se siente desentonada, algo que ni las altas cantidades de reverb que tiene pueden ocultar del todo. Además, es notorio que las letras y partes donde interviene la voz se sienten como de relleno; tranquilamente pudieron no estar y el disco hubiera seguido siendo igual de placentero.

No obstante, resultaría mezquino decir que la falta de talento del vocalista es un factor que le quita todo el valor al álbum. Nunca podré negar que estamos ante un tremendo trabajo que deja muy en alto el nivel de virtuosismo de estos tres músicos argentinos.

Si quieres una buena dosis de rock clásico a la vieja usanza, no dudes en escuchar Juventud De La Gran Ciudad de KNEI. Estoy seguro que terminarás más que satisfecho. Si estás en el afán de querer escuchar rock de diferentes latitudes, esta es una buena oportunidad para conocer y disfrutar de esta gran banda argentina.



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